domingo, 17 de enero de 2016

Cartas Testamentarias de Emilio Salgari



https://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Salgari

A los directores de los periódicos de Turín

Vencido por todo tipo de desgracias, reducido a miseria a pesar del enorme trabajo, con mi mujer loca en el hospital, a la que no puedo pagar sus gastos, me quito la vida.
Tengo muchos admiradores en Europa y América.
Les pido, señores directores, que abran una suscripción para sacar de la miseria a mis cuatro hijos y pagar los gastos de mi mujer mientras esté en el hospital.
Debería haber tenido otra situación y suerte, debido a mi nombre.
Estoy seguro de que Vds., señores directores, ayudarán a mis desgraciados hijos y a mi mujer.
Con las gracias más sentidas, me despido

Emilio Salgari

A mis editores
A vosotros, que os habéis enriquecido con mi sudor manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semi-miseria o algo peor, pido sólo que, en compensación de las ganancias que os he proporcionado, paguéis los gastos de mi entierro.
Os saludo rompiendo la pluma

Emilio Salgari

A mis hijos
Queridos hijos:
Soy un vencido. La locura de vuestra madre me ha partido el corazón y todas mis fuerzas.
Yo espero que los millones de admiradores, a los que durante años he distraído e instruido, os saldrán al encuentro. Os dejo sólo 150 liras, más un crédito de 600 liras, que recogeréis de la señora Nusshaumar. Os dejo la dirección.
Que me entierren como pobre, ya que estoy arruinado. Manteneos buenos y honestos y pensad, en cuanto podais, en ayudar a vuestra madre.
Os besa a todos, con el corazón sangrando, vuestro desgraciado padre.

Emilio Salgari

Voy a morir al Valle di San Martino, junto al sitio en el que, cuando vivíamos en la Via Guastella, íbamos a desayunar. Encontrarán mi cadáver en un barranco que ya conocéis, porque allí íbamos a recoger flores.

domingo, 10 de enero de 2016

Los libros en la pintura: Shaharad Malek Fazeli



Los libros en la pintura: Morteza Katouzian




Los libros en la pintura: Iman Maleki




44 Cartas desde el mundo líquido. Zygmunt Bauman. Paidós




Según el diccionario la Real Academia de la Lengua Española, perplejo (o perpleja, claro), del latín perplexus, es un adjetivo que califica a todo aquello dudoso, incierto, irresoluto, confuso. Este pobre y en desuso adjetivo, a fuerza de calificar a la práctica totalidad de los mortales que deambulan por este mundo, cobra sustantiva energía. Perplejas se encuentran las familias que ven como los patrones aprendidos de sus mayores fallan sistemáticamente, perplejos se encuentran los docentes incapaces de captar la atención de sus alumnos y de no comprender un ápice las claves sociales en las que éstos se mueven, acaban tildándolos de hiperactivos y de faltos de atención y solicitando tratamiento farmacológico para un problema de desfase cultural; perplejos se encuentran los trabajadores que observan como sus trabajos y profesiones se les escurren entre los dedos, tirando por la borda años de "valiosa" experiencia que los clientes y el mercado, en perpetuo cambio, no valoran en nada.
Al igual que el inmortal cordobés Moshé ben Maimón (Maimonides), allá por el s.XII, en su principal obra intentó ofrecer un poco de luz a sus contemporáneos, podríamos calificar de Guía de Perplejos del siglo XXI actualizada a la obra de Zygmunt Bauman. En ella, este profesor de sociología de la Universidad de Leeds, con un estilo ameno huye de los formalismos de la ciencia sociológica y abre el debate a cualquier persona que, con mente abierta y ánimo crítico, desee entender el mundo en que vivimos.
A lo largo de cuarenta y cuatro cartas que entre 2008 y 2009 fueros publicadas en La Reppublica delle Donne, en una versión corregida, que contempla acontecimientos sucedidos en los dos últimos años, desgrana las claves de nuestra sociedad actual. Desde la masificación urbana, la relación entre padres e hijos, el consumismo, las modas, la salud y la seguridad, la incertidumbre intrínseca a una sociedad en continuo cambio, hasta la globalización y las cuestiones morales a las que nos enfrentamos.
Venimos de una sociedad basada en estructuras localizadas, verticales,  familia, estado-nación, democracias parlamentarias controladas por grupos politicos (con funcionamientos internos similares al consulado y en ocasiones a la tiranía), estratificadas y mecanicistas: en la que los flujos de valor y los roles sociales estaban bien definidos, donde los grupos de poder podían ejercer un control sobre la información  y con mecanismos de test que les permitían identificar tendencias de manera que la ejecución de un control previo fuera efectiva. En la actualidad, la fusión de los cimientos de esta sociedad está dando paso, tal como propone Bauman, a un mundo líquido, multiforme, horizontal, que cambia enormemente de un momento a otro, donde las relaciones de poder cambian de la noche a la mañana por capricho de la ubicuidad de la información y de las redes sociales, donde las cadenas de valor se desvanecen porque los medios facilitan el cortocircuito de caminos anteriormente definidos y permiten que productores y clientes finales contacten directamente, y dejan fuera de juego a los actores que mayor beneficio obtenían del proceso. Todo ello a una velocidad nunca vista hasta hoy, que provoca que las estructuras sociales, inerciales y lentas, sean incapaces de adaptarse a las nuevas situaciones. Lejos de encontrarnos en crisis, la realidad es que nos encontramos en el albor de un mundo nuevo, donde las viejas recetas, diseñadas para un mundo que ya no existe y para sorpresa de los políticos, no obtienen los resultados esperados. Son necesarios ladrillos nuevos, cemento nuevo y planos nuevos para construir nuestra nueva casa en este mundo global, que ha empequeñecido de golpe y nos hace conscientes de sus limitaciones y de su fragilidad,  la espera de que, con energías nuevas, podamos dar el salto a otros mundos.
En sus dos ultimas cartas, Bauman, sin eludir la responsabilidad que todos tenemos en nuestra acción sobre el mundo, pone a las claras su propuesta para afrontar, desde una perspectiva personal, los retos que la realidad nos propone.
A modo de colofón de esta breve nota quiero transcribir un párrafo (p. 202) que me parece de capital importancia en el pensamiento de este autor.
"Para los grandes filósofos modernos que recomendaron la vida de Sócrates como modelo para forjar la propia, "imitar a Sócrates" significa componer, conscientemente, nuestra propia identidad y/o personalidad, y hacerlo de forma libre y autónoma; no copiar la personalidad que Sócrates creó para sí, ni ninguna otra personalidad, quienquiera que la haya compuesto. Lo que importaba era la autodefinición y la autoafirmación, la disposición a aceptar que la vida es y debe ser una obra de arte, de cuyos méritos y carencias el "autor" de la vida (actor y autor a la vez, diseñador y simultáneamente ejecutor del diseño) asume toda la responsabilidad."

sábado, 9 de enero de 2016

Las aventuras de Max Fridman ¡No pasarán!. Vittorio Giardino. Norma Editorial



Quiero traer hoy, una novela gráfica de estupenda factura, Las aventuras de Max Fridman ¡No Pasarán!. Norma editorial nos ofrece, como es habitual, en una cuidada edición, la obra de Vittorio Giardino.


Max Fridman, escritor judío, viajero impenitente y defensor, como no podía ser de otro modo, de causas perdidas, atrapado en el huracán histórico, que a mitad del pasado siglo XX que constituyó la guerra civil española y su continuidad, la Segunda Guerra Mundial, busca al desaparecido Guido Treves, amigo y compañero de las Brigadas Internacionales. Fridman, en la búsqueda de su amigo que realiza por encargo de su mujer, tiene que enfrentarse tanto a los problemas de moverse en un país en guerra como a la propia telaraña de intereses y traiciones que gangrenaba el ejercito republicano, en el que los comunistas, anarquistas, bolcheviques, y demócratas españoles enredaron sus escasas posibilidades de vencer a un ejercito organizado y armado por el nazismo alemán. 
Esta estupenda novela gráfica mantiene el interés argumental de principio a fin, combina dibujos y diálogos en una danza bien compenetrada. 
Si algún pero puede ponérsele es la falta de desarrollo de algunos episodios que podrían presentar un tramado más intenso y un más profundo perfilado de algunos personajes, hecho que en una novela escrita hubiera sido imprescindible. Otro asunto que, desde mi punto de vista, debería haber tenido otra resolución es la relación que, apenas pellizcada, entre Fridman y la periodista Claire Blom, queda en un frío adiós, salvo que vaya a ser retomada en una novela posterior, este final nunca se hubiera producido con Ernest Hemingway, de quíen Fridman parece algo más que un trasunto

Caos: Una breve introducción. Leonard Smith . Alianza Editorial




El caos es uno de los conceptos, a nivel del público no especializado, mas novedoso e impactante desde que determinados conocimientos como los fractales, la mecánica cuántica, el cambio climático o los flujos económicos han saltado de los despachos académicos y de los centros de investigación a la prensa divulgativa y, en muchas ocasiones, se han convertido en asunto de acalorado debate entre personas que carecen de los conocimientos necesarios para mantenerlos.
Aunque se trata de una cuestión que aparece en muchas revistas, libros y artículos de divulgación, en general, no se acompaña de una descripción formal que tenga la profundidad necesaria y simultáneamente se exponga de manera didáctica.
Curioso, como mínimo, me ha parecido no encontrar una buena referencia al caos en los textos académicos, aunque sí en la literatura fantástica, de mi época de estudiante, obviamente, el establishment académico estaba mucho más interesado en transmitirnos una idea mecanicista del mundo, en la que bajo la seguridad de la geometría y del cálculo diferencial todo era ingenierilmente abordable, que en plantearnos una cuestión tan espinosa. Además, el caos, rayano entre la ciencia y la filosofía, seguramente carecía de profesores con la claridad de mente necesaria para abordarlo
Debe ser ello una de las causas por las que los compañeros que se han dedicado a la economía y las finanzas nos han metido en el atolladero en el que nos encontramos y que difícilmente vamos a salir a menos que seamos conscientes de que la teoría económica en vigor no es más que botánica o entomología, bien pertrechada para explicar lo ya ocurrido y coleccionar crisis y desastres, que en ser capaz de atinar en el cierre de la bursátil de mañana con más fiabilidad que mi portera o el taxista de turno (con todo mi respeto para la portera y el taxista).
Estas cuestiones son las que me han inducido a dedicar algo del siempre escaso tiempo de lectura a esta obra del profesor Smith. Aunque sería deseable una mayor didáctica expositiva, que podría ser achacable a la traducción, ya que hay momentos en los que no es fácil seguir el hilo argumental, la obra presenta los conceptos fundamentales acerca del caos y deja bien claro que es caos y que no lo es, y nos ofrece una base para mejorar la compresión otras obras en las que esta cuestión es fundamental.
Finalmente el autor recoge en un glosario imprescindible los principales conceptos tratados en la obra.

Voy a recoger en este post los elementos que me han parecido más relevantes y que es fundamental interiorizar, fundamentalmente por sus implicaciones filosóficas.


  • Desde el punto de vista matemático "el caos es la propiedad que presenta un sistema matemático dinámico que es determinista, recurrente y que muestra dependencia sensitiva respecto al estado inicial"
  • Es fundamental distinguir entre sistemas matemáticos y sistemas físicos. Uno de los fallos de nuestra educación es que nos inyectaron en neurona que los modelos matemáticos y la realidades físicas que representaban eran lo mismo, nada más lejos de la realidad.
  • "(...) incluso con un modelo perfecto de un sistema determinista, lo máximo que se puede hacer son predicciones probabilísticas" (p.190)
  • (...) ni siquiera un modelo perfecto podría proporcionar una predicción perfecta si partía de una condición inicial imperfecta, el filósofo Karl Popper, en la década de los sesenta, definió el modelo fiable como aquel que podía cuantificar un límite sobre el tamaño máximo de la incertidumbre inicial para garantizar un límite específico deseado en el error de predicción. (p.193)
  • La conclusión es bastante obvia: si nuestros modelos fueran perfectos y dispusiéramos de los recursos del demonio de Laplace, conoceríamos el futuro; sin embargo, si nuestros modelos fueran perfectos y dispusiéramos de los recursos de nuestro demonio del siglo XXI, el caos nos limitaría a predicciones probabilísticas, aunque supiéramos que las leyes de la naturaleza son deterministas. En caso de que las verdaderas leyes de la naturaleza sea estocásticas, podemos imaginar un demonio de estadístico, que una vez mas ofrecerá predicciones probabilísticas fiables con o sin un conocimiento exacto del estado actual del universo. Sin embargo, creer en la existencia de unas leyes de la naturaleza matemáticamente precisas, ya sean deterministas o estocásticas, ¿acaso no es tan poco realista como la esperanza de que nos encontremos a uno de nuestros varios demonios ofreciendo previsiones en el bosque? (p.200)
  • El estudio del caos sugiere que el problema no radica en la incertidumbre sobre "que" número introducir, sino en la falta de modelos empíricamente adecuados en los que introducir lo que sea: es posible que podamos lidiar con el caos, pero es la inadecuación de los modelos, no el caos, lo que limita la predictibilidad (p.201)
  • Un modelo puede innegablemente ser el mejor del mundo, pero eso no nos dice nada sobre si es o no empíricamente relevante, ni mucho menos sobre si es útil en la práctica, incluso, seguro. Cuando los que predicen adornan unas previsiones de las que esperan que estén fundamentalmente viciadas con las frases del prestidigitador como "asumiendo que el modelo es perfecto" o "de acuerdo con la mejor información disponible", es posible que técnicamente digan la verdad, pero si esos modelos no pueden proyectar una sombra sobre el pasado, no está claro que podría significar "incertidumbre en el estado inicial". Aquellos que culpan al caos de los defectos de las predicciones probabilísticas que diseñaron bajo la premisa de que sus modelos eran perfectos -modelos que sabían inadecuados- nos engañan en un doble sentido (p.201)
  • Si respetamos los estándares matemáticos de comprobación, hay muy pocos sistemas cuya caoticidad se pueda demostrar. La definición de caos matemático solamente se puede aplicar a sistemas matemáticos, de modo que no podemos empezar a demostrar que un sistema físico es caótico, de hecho, si es periódico. No obstante, resulta útil describir un sistema físico como periódico o caótico siempre que no confundamos los modelos matemáticos con los sistemas que éstos nos sirven para describir. (p.239)
  • No obstante, si nuestros mejore modelos sobre un sistema físico parecen caóticos, es decir, si son deterministas, si parecen recurrentes y si indican dependencia sensitiva mostrando el rápido crecimiento de pequeñas incertidumbres, estos hechos nos proporcionan una definición de trabajo sobre qué significa que un sistema físico es caótico (p.240)
  • En este sentido, el tiempo meteorológico es caótico, pero la economía no lo es (p.240)
  • Una vez hemos abierto los ojos, podemos pasar a una perspectiva todavía más nueva sobre el mundo, pero nunca podemos volver a la vieja perspectiva. Cita de A. Eddington (p.241)
  • El estudio del caos nos ayuda a entender con mayor claridad que preguntas tienen sentido y cuáles son verdaderamente un sinsentido: el estudio de las dinámicas caóticas nos ha obligado a aceptar que algunos de nuestros objetivos son inalcanzables por las extrañas propiedades de los sistemas no lineales (p.242)
  • Hay que introducir este mensaje en una fase más temprana de la educación; el papel de la incertidumbre y de la rica variedad de comportamientos que los sistemas matemáticos simples revelan aún no son suficientemente valorados. La incertidumbre observacional está inextricablemente unida con el error del modelo, lo que nos obliga a reevaluar lo que se considera un buen modelo.
  • El caos es la pastilla roja.